Me duele el corazón.
Me arde la conciencia.
Se esfuma la paciencia
y grita la razón.
Derroche de pasiones,
un cansado sentimiento,
algunas malas elecciones
y en la vida este tormento.
Reproducidos ecos de “te amo”
que no dicen nada de eso.
Más bien suenan a reclamos,
a un dictamen o a un rezo.
No quiero escuchar nada más.
No quiero imaginar que siento.
No acepto lo que me das.
A otro ve con tu cuento.


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