Aquél que se duerme borracho
clamando oraciones al cielo.
Dios lo toma, abraza a Su pecho,
recoge su llanto y le brinda consuelo.
No hay mayor pecado en la tierra
que decir: soy tu hermano y actuar con desprecio.
Mientras tu me declaras la guerra
Dios extiende su mano y se muestra cuál precio.
Señalando vives la vida.
Tu con uno y tu con cuatro.
Uno señala la senda perdida.
Los otros señalan un anfiteatro.
Oraciones que llegan al cielo.
Quién escucha siempre responde.
Poderoso Gigante en recelo
que conoce el por qué y el donde.
©®2013
Eva Green-chicapoetisa

No hay comentarios:
Publicar un comentario