Me quedé clavada en el silencio devastado de una duda.
En un eterno adiós de un alma sin cordura.
Bajo una crítica cruel, amarga y dura
y con el frio y el temor de andar desnuda.
Me quedé; sin fe, sin querer, sin esperanza y sin ternura.
Resbalando en precipicios de locura.
Mendigando y recibiendo angostura
y tu cruel señalamiento sin censura.
Me quedé…¡Decidí quedar detrás de tu figura!
A soportar tu voluntad tan fría y cruda.
Hoy regreso a mi acostumbrada altura
Convencida de que fuiste una tortura.
Eva Green-chicapoetisa 2010


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