Cuando sientas tu boca junto a la suya
y lea en tus ojos el deseo que inspiras;
no será la ansiedad sola tuya,
Ni el calor, ni el aire que respiras.
¡Tiéntale!
Cuando le escuches susurrar mil promesas
y comiencen tus nervios a sentir;
escuchará lo que en sus brazos rezas
y en su loco afán querrá proseguir.
¡Tiéntale!
Hazle respirar tu aroma
y creerá que muere sin tu amor.
Que sepa que tu agitar se asoma
Y que tu sudar es por su calor.
¡Tiéntale!
Entrégate si sientes que hay entrega
y en gemidos hazlo que te ruega.
¡Tiéntale! ¡Tiéntale hasta que pierda la cordura!...

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