Contigo perdí la sonrisa.
A incluir en mi vida la prisa.
El pensar y expresarme del todo
y a vivir sometida a tu modo.
No importaron mis detalles,
ni la forma en que te quise.
Tus palabras fueron sables
destruyendo lo que hice.
Para todo fui culpable,
fuera blanco o fuera negro.
Un sentir no saludable
que en mi corazón encierro.
Todo por un poco de ti
y por sentirme deseada.
Así quedo, condenada

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